Día de Todos los Santos en Quezaltepeque

Quezaltepeque es un pueblo lleno de muchas costumbres y tradiciones, el día de los santos es una de ellas, pero más que una tradición es el amor a los seres queridos que han muerto, lo cual mueve a los cachaceros a llevar flores al cementerio municipal en esta temporada.

Algo que da mucho realce a este día en la villa cachacera, es la interminable procesión de parroquianos que llegan cargando flores, coronas y candelas para adornar las tumbas donde se encuentra sus familiares que se han adelantado a la siguiente vida.

La multitud no se observa únicamente dentro del camposanto de Quezaltepeque, también hay muchos vendedores que se instalan en los alrededores ofreciendo churrascos, chuchitos, tacos y toda clase de comida que es consumida no solo por los visitantes del cementerio, sino también por los viajeros que pasan por el lugar.

Las lagrimas no faltaron, sobre todo de aquellos que recientemente perdieron a un ser querido. Ese fue el caso de sus cuatro hijos, esposa y nietos de Antonio Ramírez quien falleció hace cinco meses.

El día de todos los santos en Quezaltepeque es una mescla de emociones, puesto que muchas personas derraman lagrimas al lado de la bóveda de un ser querido que acaba de partir, otras personas aprovechan para reencontrarse con amigos que no veían desde hace mucho tiempo, como también no faltan los infalibles chistes, mariachis, el fiambre, ayote en miel, torrejas y toda clase de platillos exquisitos y exuberantes para compartir con familiares y amigos; esta es la rara pero tradicional atmósfera del cementerio cachacero en el día de difuntos.

Para la mayoría de personas este día es muy especial para dedicarle tiempo a los que ya se encuentran descansando, aunque para algunas personas como Elvia Pérez, este día le permite obtener más ingresos limpiando y adornando lápidas en el cementerio municipal de Quezaltepeque.

Entre música, comida y una inexplicable mezcla de emociones, el día de los santos en Quezaltepeque, al igual que en todo Guatemala, se convierte en una tradición más que dejaron nuestros antepasados para seguirla practicando.

Por. Billy Quijada

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