Los gastos de Semana Santa

Esta semana de descanso es de devoción, confirmación de fe y recogimiento interior para unos, y de paseos, festejos y comidas para otros. Cada quien la pasará disfrutando, según sus intereses, creencias y posibilidades.

Unos permanecerán comiendo platillos de la época y realmente descansando en la ciudad, ya que disfrutarán de la extraordinaria paz y tranquilidad que permite disfrutar de una ciudad y lugares con menos personas y, sobre todo, con menos vehículos. Otros estarán en sus lugares de origen con sus gentes, paseando y comiendo, en los bellos y extraordinarios parajes que ofrecen todos los departamentos de nuestro espectacular y estupendo país.

Los demás podrán pasarla descansando y gozando de distintas diversiones y viandas en sus propiedades situadas en destinos paradisíacos que tenemos y en la comodidad y confort que ofrece un sitio privado. Otros estarán disfrutando de los mismos momentos de descanso, diversión, solaz y esparcimiento, pero en otro país.

En fin, todos buscaremos aprovechar estos días para pasarlos dedicados a celebrarlos según nuestras creencias, intereses y posibilidades, y en los lugares que podamos utilizar, para renovar fuerzas a fin de seguir en la lucha de alcanzar en los próximos ocho meses, las metas y los objetivos que nos hemos propuesto obtener en este año.

No importa donde pasen usted y su familia estos días de recogimiento y descanso, todos deberán apegarse a sus posibilidades económicas, pues al regresar el lunes después de la Semana Mayor sus finanzas deberán estar bajo control, sin sobresaltos y sin lamentarse de que se le pasó la mano en sus gastos. Especialmente si estos los pagó con la tarjeta de crédito, ya que ese dinero tendrá que venirlo a generar después con el esfuerzo de su trabajo diario para podérselo pagar a los bancos o compañías que se la extendieron.

Le recomiendo planificar bien sus gastos de acuerdo con lo que dispone y dese sus gustos, pero dentro de lo que estimó gastarse. Busque no extralimitarse, para no comprometer su paz y esfuerzo de trabajo futuro.

Recuerde que está bien gastar, pero no se lo gaste todo. Si puede regresar un poco de lo que lleva cuanto mejor, para que así reinicie sus labores pasado el descanso, sin sentirse mal y con desánimo como lo estarán otros. Y el viernes a las tres de la tarde, recuerde el sacrificio de Aquel por el cual se creó el descanso de esta semana y agradézcaselo. Pásenla en paz.

Por Eduardo Palacios

Sobre ElCachacero.com